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Monte Tláloc: Ubicación, cómo llegar y más

El Monte Tláloc, es un volcán antiguo de hace más de cinco millones de años formado en la etapa final del Mioceno, encontrándose en la Sierra Nevada, específicamente en la Sierra Río Frío, en el Eje Neovolcánico de México. En su cima hay un templo azteca. Para saber más, lea el presente artículo.

Monte Tláloc

Ubicación

El Monte Tláloc es también conocido como Tlalocatepetl, su nombre deriva del vocablo náhuatl que quiere decir, monte de Tlalocan, este no solo es una formación volcánica emplazado en el llamado Eje Neovolcánico de país de México, si no que a su vez, se considera un área arqueológica por los yacimientos de antiguas comunidades entre las fronteras de los municipios Ixtapaluca y Texcoco, ambas al este de la entidad de México. Esta formación geológica igualmente, podemos considerar que se encuentra en una cadena montañosa mejor conocida como Sierra Nevada, específicamente en la parte más septentrional de la misma.

Con relación a lo último señalado, el Monte Tláloc se emplaza en una pequeña Sierra llamada Río Frío, en donde no solo sobresale esta elevación volcánica con 4120 metros sobre el nivel del mar, siendo superada en altitud por ocho cumbres en todo México, sino que a su vez, se encuentra también el Telapón, con 4060 metros sobre el nivel del mar, en dicha área también destacan otras cimas de menor importancia como la de los Potreros con apenas unos 3600 metros de altura. Es importante destacar que en este Eje Neovolcánico, también se ubican los volcanes del Popocatépetl, así como el Iztaccíhuatl.

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Esta misma formación orográfica donde se encuentra el Monte Tláloc, en una clara divisoria de las cuencas que desembocan en el Océano Pacífico y aquellas que culminan en aguas del golfo, siendo mejor conocidas como cuenca del Balsas y del Pánuco respectivamente. Esta Sierra Nevada posee una orientación norte-sur, por lo que puede cortar fácilmente el territorio mexicano en dos. Es importante mencionar que su ubicación geográfica le permite disfrutar de un clima de montaña, siendo más descriptivo, un ambiente semifrío, subhúmedo, de precipitaciones durante la estación de mayor sensación térmica y de humedad regular.

Otras de las características que podemos extraer por la ubicación del Monte Tláloc, es que este volcán latitudinalmente se emplaza en un área inter tropical, pero debido a la elevación del mismo por encima del nivel del mar, siendo la novena formación geográfica más alta de México, su sensación térmica durante el año, se encuentra en promedio cercana a los 8 grados centígrados, considerándose un ambiente templado, generándose en el lugar mucha precipitación que se bandea entre los 1000 a 1200 milímetros entre los meses de mayo a octubre, considerándose dicho tiempo la temporada de lluvias.

Biodiversidad

El Monte Tláloc tiene como comunidad cercana la del Río Frío de Juárez, el cual se considera como un antiguo puerto de montaña, entre el la depresión fluvial de México y el de Puebla-Tlaxcala, en la carretera federal 150D que va de México a Córdoba. En esta zona, se encuentra el Parque Nacional Izta-Popo Zoquiapan, el cual fue una de las primeras áreas en entrar en protección por la nación mexicana, este abarca prácticamente toda el área de la Sierra Nevada. En primera instancia se decide resguardad todo aquel espacio por encima de la cota de los 3 mil metros sobre el nivel del mar. (Ver artículo: Hood)

No obstante, en la década de 1940 la industria maderera solicita elevar la cota por encima de los 3600 metros en la zona del Macizo Izta-Popo, pero el área de la Sierra de Río Frío no fue afectada, por lo que esta última sección, pertenece a un espacio denominado Parque Nacional Zoquiapan. Todo esta región que envuelve al Monte Tláloc, esta nutrida de un bosque de coníferas intertropicales con presencia de diversas especies como los pinos, ailes, oyameles y cedros blancos. Luego de los 4 mil metros surge un nuevo ambiente donde el zacatonal predomina.

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En dicho espacio natural, no solamente la flora es el elemento más importante, ya que en el podemos encontrar algunas especies locales como lo son los coyotes, el conejo de monte, algunas variedades de aves, entre las cuales están las cantoras y rapaces. Así como también se ha podido dar con la presencia endémica del zacatuche y una especie en condición crítica de existencia, llamada salamandra de río. Estas características hacen de este espacio un lugar especial no solo para visitar, sino también para preservar. Comunidades como la Milpanecos emplean la madera, los hongos digeribles y algunos animales para su subsistencia.

Arqueología

La historia prehispánica mexicana es bastante significativa, siendo uno de los pocos países en el continente que posee registros de una civilización con importantes avances socio-culturales, del mismo modo con un conocimiento astronómico que se acercó en extremo al que poseemos en la actualidad. En este caso el Monte Tláloc, se consideraba como una de las elevaciones geográficas más respetadas por las comunidades de la triple alianza. Se señala incluso que la poca distancia entre el altépetl de Tetzcuco y del mismo modo su gran formación de manantiales que surten de agua potable a las comunidades del valle, sirvieron para que se adorara al dios de la lluvia.

En dicho espacio se encuentra actualmente un templo ceremonial en ruinas, pero se espera que el gobierno en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia se pueda volver a reestructurarlo. Este templo no es solo una adoración al dios de la lluvia, sino que a su vez, es el templo con mayor elevación del planeta, por lo que su descubrimiento arqueológico es sumamente importante, incluso superando al Machu Picchu en los Andes, por lo que no solo resalta en las culturas mesoamericanas, sino también en la del continente americano entero. Este templo se cree se edificó alrededor del año 350 y 900 de nuestra era.

La cima del Monte Tláloc, ha sido estudiada en múltiples ocasiones, iniciando en 1929 por Rickards, seguidamente, tres años después en el 32, Caso asumiría la investigación, dos años más tarde en el 34, Martínez del Río exploraría la zona, luego de seis año en el 40, la batuta la tomaría Noguera, posteriormente a trece años en el 53 Wicke y Horcaditas iniciarían su investigación, treinta y un años más tarde en el 84, Stanislaw Iwaniszewski emprendería el programa de Arqueología de Alta Montaña del IIA-UNAM, seis años después en el 90, Felipe Solís y Townsend harían su parte explorativa. (Ver artículo: Volcanes en Michoacán)

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No solamente se realizaron investigaciones directamente sobre el campo arqueológico del Monte Tláloc, sino que además se desarrollaron estudios sobre los conocimientos astrológicos de dicho asentamiento cultural, iniciando con Aveni en 1988, un año después en el 89 lo haría Broda, a los dos años siguientes lo realizaría Ponce de León en el 91, tres años más tarde en el 94 Iwaniszewski haría su parte, luego de tres años en el 97 Morante daría su aporte y ese mismo año Sprajc  emprendería su investigación también. No cabe la menor duda, que este espacio ha sido uno de los más indagados por la comunidad científica.

En cuanto a la edificación del templo en la cresta del Monte Tláloc, algunos investigadores plantean que al menos debió construirse en dos etapas a causa de la altura en la cual se encuentra, esto según Iwaniszewski, pero en el pasado también otros historiadores como Francisco Xavier Clavijero, Fernando de Alva Ixtlixóchitl, Muños Camargo y los fray Diego de Duran, Juan de Torquemada y Bernardino de Sahagún, consideraron que por la altitud no era un templo que fuera fácil de admirar, pero lo más impresionante para ellos fue el tetzacualco y su gran calzada. (Ver artículo: Ajusco)

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Estudios arqueológicos y astronómicos del Monte Tláloc, indican que este espacio dedicado a la adoración cumplía con otros fines muy meticulosos, ya que la inclinación de sus muros no se deben a una mala planificación arquitectónica, sino que los mismo tienen toda la intencionalidad, ya que los hacen coincidir con otros elementos en la lejanía siendo estos por ejemplo la coincidencia astronómica con La Malinche y el Pico de Orizaba al comienzo del mes de febrero cuando para los aztecas inicia el año. Otras líneas maestras orientan a nuevas fechas rituales y de producción agrícola cuando se le apunta a otras formaciones montañosas.

La calzada, es cual es uno de los elementos arquitectónicamente más llamativos del templo en el Monte Tláloc, posee una dimensión de al menos 152 metros y presenta un ángulo de 281º 30’, mientras que el tetzacualco alcanza las medidas de cincuenta por sesenta metros, haciendo coincidir con los muros internos y externos del lugar. Como se señala con anterioridad, esta desnivelación es intencional, ya que solo así podían hacer coincidir los puntos geográficos y astronómicos desde las diferentes aristas del templo. (Ver artículo: Rainier)

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Desde el punto de vista de los trabajadores de la tierra, consideraban al templo como un imán de tormentas que culminaban en precipitaciones extraordinarias, tomándose como un elemento característico de la montaña y puesta en práctica por la cultura aborigen para creencias religiosas. Así mismo, se piensa que para el siglo I de nuestra era, las comunidades del Valle de México estaban asociadas a las costumbres religiosas que se llevaban a cabo en dicho templo. Esta cultura desarrollo un sentido del tiempo envidiable y a partir de su propio esquema trazaron calendario. Eventualmente también llego a representar posicionamiento social.

Geología

Se considera que el Monte Tláloc es un antiguo volcán que se desarrolló hace al menos unos cinco millones de años, en el periodo final del Mioceno y completando su estructura a inicios del Pleistoceno ya hace dos millones de años. Cabe señalar que este volcán no se encuentra solo en la formación orográfica de la Sierra de Río Frío, ya que cuenta con otras estructuras del mismo origen como lo son el Cerro Telapón, tan antiguo como el Tláloc; el cerro Papagayo de apariencia cónica, aun y cuando se encuentra bordeado por andesitas, y por último el cerro Tlamacas. (Ver artículo: Volcán Ollagüe)

Estas formaciones volcánicas tienen en común no solo la localización, sino que además son consecuencia de la derrame de andesíticas y dacíticas, que los tornaron en estratovolcanes, los cuales en su apogeo, lograron desarrollar amplios abanicos volcánicos, que conforman la base al pie de la montaña e incluso de toda la sierra. En el caso particular de la lava contenida en estos volcanes es porfídica. De esta manera, el Monte Tláloc, se puede considerar un volcán inactivo, que pudiera tener graves consecuencias para las comunidades cercanas si el mismo llegar a tener una etapa de reactivación.

Cómo llegar

Parece algo contradictorio, pero no muchas personas, incluidos muchos de los mismos mexicanos, desconocen cual es a ruta a tomar para poder acceder al Monte Tláloc, el cual alcanza los cuatro mil ciento veinte metros sobre el nivel del mar, en dicho lugar se puede encontrar un templo de adoración, el cual es el de mayor elevación en toda la Tierra, aun por encima del Machu Picchu en el territorio peruano. Algunas personas sugieren que debido a la lejanía de este punto  con respecto a la ciudad, es que las personas se sienten desorientadas en cómo acceder a dicho espacio. (Ver artículo: Caldera Yellowstone)

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El Monte Tláloc se localiza en la parte occidental de la capital mexicana, a escasa distancia de la comunidad de Texcoco, el cual limita con la entidad de Tlaxcala. Se le recomienda llegar hasta San Jerónimo Amanalco y desde allí consultar a un guía para el ascenso al volcán, tendrá que disponer de un vehículo todo terreno para aventurarse hasta la cima del mismo, debe recordar que esta ruta es montañosa por lo que debe tener precaución al conducir.

En la ruta de ascenso el guía puede indicarles la presencia de algunas rocas míticas, las cuales tienen semejanza con algunas especies animales, siendo la primera una tortuga, luego un caimán y por último un sapo. Cada una de ellas se encuentra dispuesta no al azar y comprenderá la distribución de las mismas al llegar a un templo en la cresta.

Estas formaciones de roca fueron talladas por el hombre que se asentó en dicha zona en la época prehispánica, lo cual nos muestra que el lugar era un centro importante de adoración. Una vez pasado este punto de las rocas, se percatará que el vehículo no puede continuar con el sendero y deberá dejarlo aparcado en dicho espacio y continuar el ascenso a pie. Debe considerar que a la altura en que se encuentra, debe tener una buena condición física o al menos no sobre exigir su cuerpo, recuerde que a mayor altura, menor es la cantidad de oxigeno condensado en el aire, y en esa cota apenas estaría a unos 3700 metros sobre el nivel del mar.

Para poder llegar al templo distaría de unos 400 metros pero para tocar la cima del Monte Tláloc, serían uno 420 metros los que harían falta. Dicha distancia puede recorrerla en menos de una hora, pero si su condición física no es la mejor, tómese su tiempo para llegar bien al espacio. Se dice que el Templo que acompaña la cresta del volcán, fue edificado alrededor de los años 600 y 800 de nuestra era y el mismo es perceptible desde que empieza a caminar. Usualmente las personas le otorgan una ofrenda a la divinidad de la lluvia Tláloc, para que este les conceda la entrada al templo que en su antigüedad tenía una entrada de al menos siete metros de ancho.

Definitivamente acceder a la cima del Monte Tláloc, corresponde con la frase “el esfuerzo vale la pena”, ya que una vez en su cima no solo podrá aprovechar el espacio para adorar o apreciar las culturas prehispánicas, sino que también, obtendrá una vista panorámica de los alrededores naturales que envuelven al volcán, teniendo hacia el norte de este al Iztaccíhuatl, y posterior a este se localiza el Popocatépetl y en el oriente se dispone el Pico Orizaba, considerado la elevación más imponente del territorio mexicano. (Ver artículo: Volcán Quizapú)

Templo del Monte Tláloc

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Uno de los eventos más significativos de llegar al Templo del Monte Tláloc, el cual es el más alto del mundo, es que este dispone de un espectáculo astronómico interesante que no es mera coincidencia, es importante recalcar que las antiguas poblaciones que habitaron las tierras mexicanas, poseían un amplio conocimiento sobre el tema astronómico. Dicho espectáculo celestial, se producían en las fechas del ocho al doce de febrero, cuando la persona se orientaba desde el templo y miraba con dirección al Pico Orizaba, lo cual le permitía observar el alba justo sobre dicha formación geográfica.

Al día posterior, el fenómeno astronómico del Monte Tláloc se desvanecía, por lo que el sol volvía a aparentar tener un ascenso en la base de la montaña tal como lo realiza por el resto del año. Es impresionante como el dominio de la astrofísica en culturas tan poco avanzadas como estas, pudieron ser muy precisas con estos eventos celestiales, lo cual nos infiere que la edificación en ese lugar del templo fue intencional. Anualmente un grupo de personas cada vez mayor, suele acampar en dichas fechas, sin embargo si desea ir en otra época al templo, notara que el mismo está prácticamente solo.

Acampar

Aun y cuando acampar no es algo típico en el Monte Tláloc, debido a la lejanía y altura a la que el mismo se encuentra, no significa que no sea posible realizar tal actividad. Esta montaña tiene varios accesos por los cuales las personas pueden llegar a la cima del antiguo volcán, siendo la más común la que se realiza desde Río Frío, que comprende un sendero que va de sur a sureste, del mismo modo, pueden iniciar el ascenso desde la comunidad de Texcoco la cual se emplaza en el noroeste de la zona, así como desde los pueblos de San Jerónimo Amanalco, San Miguel Coatlinchán e incluso desde San Pablo Ixayoc.

Uno de los atractivos más interesantes y por los cuales esta montaña suele ser visitada es por el templo que se encuentra en su cima a más de cuatro mil cien metros sobre el nivel del mar, donde dicha reliquia azteca aún se conserva y podemos observar los grandes conocimientos astrológicos que tenía dicha cultura en su tiempo, ya que para el mes de febrero y entre los días ocho y doce, el sol se eleva justo detrás del Pico Orizaba, lo cual a su vez marca el nuevo año de dicha antigua civilización. (Ver artículo: Volcán Tacora)

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En estas fechas la cantidad de personas que pernoctan llegan a ser cercanas a las 300 y cada año va en aumento, durante el resto del año y aun y cuando no hay fenómenos astronómicos que presenciar desde el templo, igual podemos ascender, pasar el día y retornar a casa. Este templo goza por la altura que posee, de una de las vistas panorámicas más impresionantes en todo México, sin embargo, el mismo no es tan concurrido como se piensa, ya que este dista de mucho tiempo de la capital y se accede hasta buena parte del recorrido con vehículos particulares todo terreno.

Se debe tener conciencia cuando se visitan estos espacios naturales por los endebles que los mismos pueden llegar a ser, en este caso, el Monte Tláloc posee una riqueza geológica al ser un antiguo volcán, una importancia arqueológica por encontrarse en su cima un templo azteca y un refugio ecológico para preservar no solo a los dos anteriores, sino también a la flora y fauna que coexisten en el lugar. Evite por lo tanto ensuciar los senderos camino a la cima, crear fogatas sin el debido control del fuego y sofocar el mismo adecuadamente, no tale, ni cace furtivamente en el lugar, entre otras normas.

Incendio en el Monte Tláloc

En la periferia del Monte Tláloc encontramos diversas comunidades, entre las que podemos mencionar Coatepec, Coatlinchán, Huexotla, La Purificación, San Gerónimo Amanalco, San Miguel Tlaixpan Tequexquinahuac, San Nicolás Tlaminca, San Pablo Ixayoc, Santa Catarina del Monte, Texcoco, por señalar algunas, observando notoriamente que la gran existencia de pobladores en la zona, llevará a un desarrollo masivo del territorio urbano, temiendo por la integridad ecológica del Tláloc y sus zonas aledañas, y más aún, por los reliquias arqueológicos que se encuentran en dicho sector.

Todo esto porque la existencia de incendios forestales en casi un 80% de los casos, se generan en la actualidad como consecuencia de la acción destructiva del hombre hacia su ambiente. Alguno de estos incendios suelen presentarse por dejar objetos que pudieran incrementar la temperatura de la superficie del suelo con el contacto con la incidencia solar como puede ocurrir con envases de vidrio o de aluminio, pero también, se pueden suscitar como consecuencia de fogatas clandestinas y sin la debida contención o no las apagan adecuadamente. De la misma forma puede iniciarse a partir de colillas de cigarro.

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Los incendios en esta zona aparentan ser frecuentes, siendo uno de los más recordados el del año 2017 a los dos días del mes de abril, cuando estando en tiempos de elecciones a la gobernación de México, ni siquiera los candidatos hicieron alusión al mismo, que ya tenía al menos unos 5 días de estar transcurriendo y afectando a las comunidades aledañas al Monte Tláloc. Quienes se dieron a la tarea de asistir y sofocar este incendio, serían las comunidades aborígenes que se encuentran en la zona, en conjunto con asociaciones civiles y algunas instituciones como la proveniente de la Universidad Autónoma Chapingo.

Las llamaradas del incendio podían ser vistas desde la urbe de Texcoco y esta fue tan voraz que alcanzó a consumir cerca de mil hectáreas de terreno, afectando gravemente a la flora y fauna del lugar. Se dice que el viento fue uno de los factores que ayudo a propagar con mayor rapidez las llamas del incendió que se originó en la comunidad de Coatlinchán y se propago en dirección sur-norte. Otro evento similar ocurriría a tan solo tres semanas del acontecimiento pasado, a los 27 días del mes de abril del año 2017, este en cambio iniciaría en San Miguel Tlaixpan, pero sería contenido por protección civil y sus mismos habitantes de manera inmediata.

Es lamentable pensar que estos eventos se pudieron suscitar a consecuencia de la intervención del hombre, es decir, que cabe la posibilidad que los mismos fueran incendios provocados, ya que por lo indicado desde el comienzo, estas poblaciones buscan expandirse y el Monte Tláloc, le ofrece este espacio para que puedan crecer, del mismo modo, se cree que pudiera aprovecharse estos incendios para la habilitación de un terreno que funja como futuro aeropuerto. Esperemos que dichos incendios, fueran eventos aislados de estas intenciones, ya que sería una barbarie el ecocidio que estarían cometiendo.

Algunas personas incluso se aprovecharon de ciertos incautos al tratar de promocionar una supuesta montaña fantasma en la cresta del Monte Tláloc, cuando solo era un simple efecto óptico que sucedía en el lugar. Sin embargo, los atraídos por este fenómeno, dejaron sobre el territorio grandes cantidades de colillas al igual que basura, por lo que ese tipo de turismo que aparte de ser estafador, no representaba una economía sustentable. Resguardar estas áreas verdes va más allá de cuidar un yacimiento arqueológico, sino del ambiental, a que dicho espacio sirve para la producción agraria, la obtención de agua y especie vegetales y animales para la subsistencia.

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