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St Kilda: Lo que aun no sabes de este archipiélago volcánico en Escocia

St Kilda es un archipiélago situado al oeste noroeste del territorio de escocia y representa unas ruinas de un complejo volcánico. Sus habitantes fueron lo más atractivo del lugar ya que vivían aislados del resto del mundo y se encontraron objetos que datan del neolítico. Para saber más, lea el presente artículo.

St Kilda

Ubicación

Al hablar de St Kilda, actualmente nos referimos a un conjunto de islas localizadas a al menos 64 kilómetros de distancia con dirección Occidente noroccidente del territorio escoses. El mimo se localiza en aguas del Océano Atlántico Norte y corresponde al archipiélago más al oeste de las Hébridas Exteriores de Escocia. Dentro de este archipiélago, la isla de mayor volumen es denominada Hirta, la cual desarrolló los acantilados marinos más empinados de todo el Reino Unido, a ella le acompañan un trio de islas las cuales se identifican como Dùn, Soay y Boreray. (ver articulo: Nisyros)

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El archipiélago de St Kilda corresponde administrativamente a la zona de supervisión local de Comhairle nan Eilean Siar y el espacio de estas islas es usado para el pastoreo, así como también para la captura de aves marinas. Este conjunto de islas le pertenece a la National Trust for Scotland y desde el años 1986 pasó a ser uno de los seis lugares catalogados como Patrimonio Mundial de Escocia, considerándose un territorio mixto, ya sea por sus características culturales o por las particularidades naturales que posee.

Acá se ha podido desarrollar al menos un par de especies de ovejas tempranas, las cuales se consideran unas sobrevivientes de este aislado entorno, la primera de estas llamadas Soay y corresponden al tiempo del neolítico, mientras que las otras llamadas Boreray, son provenientes de la Edad del Hierro. Este grupo de islas al oeste noroeste de Escocia, en el caso de la fauna, se consideran un caldo de cultivo de amplias variedades de aves marinas entre las que se puede señalar el alcatraz del norte, los frailecillos del Atlántico y los fulmares del norte. En el caso de subespecies endémicas se encuentra el roedor de los campos de  St Kilda wren y St Kilda. (ver articulo: Volcanes de Costa Rica)

En dicho espacio, un equipo de voluntariados laboran en St Kilda durante la temporada de verano con la finalidad de recuperar gran parte de la infraestructura actualmente en ruinas que abandonaron los nativos de dicho archipiélago, así mismo, conviven con una base militar creada en el año de 1957 para custodiar este entorno. En el caso de los asentamientos humanos que acá han existido, se puede señalar que hace uno dos mil años, seguramente se asentaron en estas tierras un máximo de 180 habitantes, los cuales seguramente se redijeron a menos de 100 luego del año 1851. Ya para 1930 se habrían desalojado a todos sus habitantes.

Una de las características particulares de este espacio, es que la isla posee un tipo de vivienda compuesta de rocas denominada como cleiteana, las cuales son particularmente de St Kilda. Un cleit, se considera una choza de almacenaje creada en piedra. Se considera que deben existir un gran número de estos en todas las islas, sin embargo, los mismos se encuentran en muy mala condición, desplomándose paulatinamente unos tras los otros. Se calcula que al menos hay unos 1260 cleitean en la isla más grande Hirta y por los menos unas 170 en las restantes islas del archipiélago.

Toponimia

Se ha considerado una gran cantidad de opciones para el nombre de este archipiélago de St Kilda, algunos señalan que el mismo surgió hace varios años, en el siglo XVI, mas no se conoce ninguna santidad con icho seudónimo. Otra propuesta surgió de Haswell-Smith en el año 2004, cuando sugiere que el mismo proviene de un cartograma holandés dibujado en el año de 1666 y que por lo tanto, dicho nombre puede ser una asociación de Norse Sunt Kelda que traducido quiere decir, “agua dulce de pozo”, sin embargo se piensa en que puedo ser una mala interpretación holandesa de la primavera de Tobar Childa y fuera esta ofrecida a un santo.

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Otra sugerencia particular, la da Martin Martin, el cual estuvo en St Kilda en el año de 1697 y señala que el nombre el archipiélago corresponde de un antiguo poblador. EL pensó en que un “Kilder” se asentó en este lugar hace muchos años y por ello uno de los pozos principales del lugar era denominado Toubir-Kilda. En el caso de Maclean en al año 1972 indica que tal vez los holandeses pudieron haber tenido una equivocación en el mapeo y han confundido a la isla de Hirta con Skildar, la cual era el anterior seudónimo de la isla Haskeir, el cual se encuentra próximo del conglomerado de islas más importantes en las Hébridas Exteriores. (ver articulo: Teide)

Del mismo modo tenemos a Quine en el año 200 que sugiere que el nombre St Kilda ha sido dado a este archipiélago, en base a una gran cantidad de equivocaciones cometidas al leer los mapas de la región, iniciando por el término “Skildir” que se traduce como escudo directamente del islandés antiguo, en otras oportunidades lo hacen ver como el nombre de “Skildar” en el cartograma de Nicholas de Nicolay para el año 1583. También sugiere que quien erro fue Lucas J. Waghenaer al realizar la transcripción al escribir “S.kilda” lo que el punto luego de la “S”, sugería un santo por lo que se pasó a llamar St Kilda.

Historia

Uno de los hallazgos impresionantes del St Kilda, es que en dicho archipiélago se pueden encontrar hoy en día, restos de asentamientos humanos, los cuales se infieren estuvieron en dicho espacio alrededor de 2 mil años atrás e incluso pueden ser más. Se cree que estos primeros habitantes de la isla llegaron durante el periodo de la Edad de Bronce y permanecieron en dicha región hasta su desalojo preventivo en el siglo XX. Los primeros datos fueron observados no hace mucho tiempo, en donde la muestra nos sugería la existencia de pobladores del periodo neolítico anterior.

Dicha evidencia consistía en la presencia de piezas de cerámica con el mismo método de las Hébridas, las cuales están al oriente de la región. El mismo modo, se pudo ver una cantera de instrumentos elaborados en piedra en Mullach SGAR, cotas más arriba de Village Bay, lo que significó un descubrimiento de piedra Hoe tipo cuchillo, molimos y cuchillos Skaill, todos almacenados en estructuras de piedra en la comunidad de Bay Cleitean, calculando se el periodo de estos instrumentos de la edad del neolítico.

Los primeros documentos que hacen referencia al archipiélago de St Kilda, surgen en el año 1202, en el momento en el que un clérigo islandés redactaba una carta sobre como guarecerse en “las islas que se llaman Hirtir”. Los primeros datos señalan descubrimientos de broches, así como de espadas de hierro y monedas de origen danés, así como seudónimos nórdicos perpetuos, lo que sugiere que en dicho lugar existió presencia de habitantes vikingos, principalmente en la isla Hita, no obstante, este hallazgo se ha perdido en el tiempo. (ver articulo: Volcán en Japón)

Finalizando el siglo XIV, un personaje llamado John de Fordun, hablaría acerca de este archipiélago como “la isla de Irte, la cual se concuerda su ubicación al sur del Circius en el extremo del mundo”. Dichas islas antiguamente fueron controladas por los McLeods de Harris, el cual tenía la responsabilidad de recolectar los ingresos pertinentes al alquiler del espacio, por medio de especias y otras actividades. No es sino hasta el años de 1549 cuando se realiza una descripción minuciosa de todo el archipiélago de St Kilda, justo cuando fallece Donald Munro.

Donald Munro, señalaba que los pobladores de St Kilda, no eran más que personas sencillas y sin dinero, las cuales aprenden muy poco por medio de la religión. Fue por medio de esta que sus habitantes lograrían sobrevivir, ya que a pesar de los esfuerzos del capellán, a la distancia geográfica a la cual se encuentran y la dependencia total de dichos habitantes ante la bondad del mundo que comprendieron que su estilo de vida tenía tanta asociación con el druidismo como con el cristianismo, hasta la presencia del Reverendo John MacDonald en el año 1822.

Uno de los aspectos interesante observados por Macauley en el año 1764, es que notifican la presencia de al menos cinco altares druídicos, en el que destaca un enorme circunferencia de piedras fijas perpendicularmente posicionadas contra el suelo, en las proximidades de la vivienda Stallir en Boreray. Uno de los acontecimientos recordados es el de Coll MacDonald de Colonsay en el año 1615, cuando aplica una redada a la isla de Hirta en el archipiélago St Kilda, en la que eliminó por lo menos a unos treinta animales de pastoreo, al igual que de cebada.

Desde aquel acontecimiento, la isla de Hirta en el archipiélago de St Kilda, fue reconocida como un lugar de abundancia la que posteriormente se asistía para degustar sus primitivos platos. En el año 1697 se conocería que Martin visitaría la población la cual ascendía a unos 180 habitantes y el servicio viajó con una “compañía” de al menos 60 personas, eligiendo al más exiguo de sus compañeros de las otras islas que conforman el archipiélago, ciertamente este gran número de personas, sería llevada con regularidad a Hirta para probar sus platos.

Religión

Ciertamente las embarcaciones que surcaron por el archipiélago durante el siglo XVIII llevaron consigo enfermedades como la viruela y la cólera. Específicamente en el año 1717, se supo que la cantidad de muertes en el archipiélago fue tan abismal que tan solo unos pocos habitantes quedaron para manipular los botes, atrayendo nuevos grupos familiares de Harris para suplantar a los caídos. Ya en el año de 1758, la población volvería a ganar grosor y se estimó el censo en 88 habitantes, alcanzando casi los 100 al finalizar dicho siglo.

Esta cantidad de pobladores se mantuvo por un buen tiempo en el siglo XVIII hasta el año de 1851, cuando al menos 36 de los habitantes emigrarían de las islas con destino a Australia a bordo de “la Priscilla”, desde ese entonces, los datos demográficos nunca volvería a mejorar. El desplazamiento de dichos habitantes, se debió en parte a las acciones generadas por la iglesia libre de Escocia, donde se cerró el laird de la iglesia y la mansión por mucho tiempo. Anteriormente un misionero e nombre Alexander Buchan, habría llegado al archipiélago en el año de 1705, no obstante y a pesar de su larga presencia en St Kilda la religión organizada no emergió.

Un cambio significativo se observó con la llegada el reverendo John MacDonald en el año de 1822, apodado el “apóstol del norte”. Él sin lugar a dudas crearía un cambio, su energía contagió a los habitantes, realizando al menos unas 13 predicaciones en sus primeras dos semanas, retornando progresivamente al archipiélago e incluso recolecto fondos en nombre de St. Kildans, no obstante y a título personal, este reverendo se horrorizaría de la escases de conocimiento religioso de los habitantes de St Kilda.

Se describe la actitud de los habitantes de St Kilda como receptores abiertos y con entusiasmo, los cuales se despidieron muy tristemente del reverendo John MacDonald al abandonar la región casi una década después. Quien lo suplantaría en sus funciones, llegaría al archipiélago a los tres días del mes de julio del año 1830, esta persona sería el Reverendo Neil Mackenzie, quien perteneció a la Iglesia de Escocia siendo Ministro. Ciertamente al llegar a las islas, la calidad de vida de los pobladores cambió a mejores.

Entre las cosas que se le atribuye a su llegada, se encuentra la reorganización de la agricultura de St Kilda, del mismo modo que aporto en la reconstrucción de ciertos edificios en las comunidades, siendo una de estas, un nuevo templo y una vivienda. Otra de las cosas que se le atribuye, es la educación formal en la isla Hirta, para ello este reverendo contaría con el apoyo de la Sociedad e Escuelas Gaélicas, del mismo modo que su esposa colaboraría en tal misión. En esta función vocacional de enseñar, iniciaría con la lectura, la escritura, la aritmética y la educación religiosa como la base del conocimiento de estos pobladores.

El reverendo Mackenzie para el año de 1844, se iría de St Kilda, dejando un largo legado tras de sí, no obstante para el año 1865, se hizo más que evidente la dependencia de esta comunidad de autoridades foráneas, con la llegada del reverendo John Mackay, ya que a pesar de la devoción de los pobladores por su antiguo Ministro, quien les mostró la Iglesia de Escocia, los St. Kildans fueron en pro de la moderna “Iglesia Libre”, en el proceso de la irrupción. Mackay quien fuera el exponente de este nuevo ideal, hizo hincapié en los detalles religiosos. Principalmente desarrollo un nuevo estilo de vida para dichos habitantes con ceremonias los domingos.

Este cambio en sus rutinas más que algo adoptado con ánimos, fue visto como una imposición ya que eran obligados a recibir la palabra al sonar de la campana de la iglesia. En 1875 según relatos de uno de los visitantes de St Kilda, noto que el día de descanso parecía ser un ambiente de pesimismo y que cuando se tocaba la campana las personas acudían apresurados al encuentro en la iglesia, observando que todos los habitantes, miraban al suelo, sus caras reflejaban tristeza, ya que se les había impuesto que mirar a cualquier lado era un gesto pecaminoso.

Forma de Vida en St Kilda

Algunas personas sugieren que la vida de los habitantes de St Kilda, consistía en la cancelación de impuestos, principalmente por medio de la recolección de algunas de especies de ave de hábitat marina, a las cuales podían capturar haciendo rapel por los acantilados de la isla, alcanzando de esta manera los nidos de dichas aves. Muchos autores modernos plantean que el aislamiento fuera la intención principal de quienes los supervisaban, ya que en el momento en que Martin estuvo por el archipiélago, señalo que la única manera de acceder a dicho entorno, era por medio de botes a remo.

Martin piensa que al ser el único medio de comunicación estos botes en mar abierto, los cuales podían tardar varios días y noches en acceder a St Kilda, impedía de alguna manera que los mismos habitantes escaparan del territorio o que a su vez, fueran pocos los visitantes que se atrevieran a llegar a dicho entorno. Esta dificultad de comunicación se incrementaría durante la temporada de otoño e invierno, principalmente a causa de los fuertes vientos que complicaban el oleaje y a las bajas temperaturas.

Una prensa local en St Kilda, señala en el año 1908 que se estimaban tormentas violentas durante los meses de septiembre a marzo, lo que confirmaba la hipótesis de que en temporadas de otoño e invierno la comunicación con el archipiélago. Otras datos más precisos provienen de la National Trust for Scotland, la cual sugiere ráfagas de aire en un promedio de 75 días anualmente, pueden alcanzar las 144 millas por hora, lo cual sería capaz de desarrollar en mar abierto, unas olas en la sección occidente de hasta 16 metros de altura.

Ya no solo era el medio de transporte y la distancia, a ello se le sumaría el clima también. Tanto era el nivel de desconocimiento de dichos habitantes sobre el mundo exterior, su política y su dinámica socio cultural, que luego de un conflicto bélico denominado “Batalla de Culloden” en al año de 1746, que se pensó que el príncipe Charles Edward Stuart al igual que algunos miembros de su gabinete ministerial, habían escapado a St Kilda, por lo que los británicos emprendieron su búsqueda a dicho archipiélago, sorpresa para ellos fue encontrar desierta a la isla Hirta.

Los St Kildans había escapado por el temor de que los piratas que surcaban las aguas, pudieran hacerles daño, en ese sentido, escaparon a las cavernas localizadas al occidente de la región. Posterior al dialogo, se convence a dichos habitantes que retornen a sus hogares, al hacerlo, se percatan que entre ellos no se encontraba nadie del principado y peor aún, desconocían quien era el Rey Jorge II. Esto demuestra de alguna manera como los habitantes les habían enseñado solo lo necesario, como si fueran una especie de experimento social.

Uno de los métodos por los cuales los St Kildans aprendieron a comunicarse con las poblaciones más cercanas, fue al culminar el siglo XIX, donde ellos iniciaban una hoguera en la cima de Conachair, lugar desde el cual era posible en tiempos despejados comunicarse con otras islas como Harris y Uist, del mismo modo podían comunicarse por medio de “St Kilda Mailboat”. Este método consistía en diseñar un pequeño bote de madera atado a una vejiga de piel de oveja y a su vez, dentro de ella, una botella o lata que contuviera un mensaje.

El método de comunicación “St Kilda Mailboat”, sería diseñado por John Sands, quién llego al archipiélago en el año de 1877. En dichas fechas que estuvo alojado allí, sucedió un naufragio que abandonó a nueve marinos procedentes de Austria en la isla de Hirta, durante el mes de febrero, los recursos alimenticios empezaban a disminuir. Sands coloco una nota en un círculo salvavidas que pudo rescatar del Peti Dubrovacki y lo lanzó al océano. Poco más de una semana el mensaje llego a Birsay y Orkney fue en su rescate.

Este método pareció bastante novedoso para solicitar ayuda, solo debían esperar a realizar o enviar el mensaje, cuando la brisa provenía desde el nor occidente de la región, la frecuencia con la que estos mensajes llegaban con acierto a su destino era bastante asombrosa, al menos dos tercios de ellos eran mensajes contestados desde la franja litoral occidental escocesa. Otro tanto de los mensajes que no eran respondidos, se infiere que la corriente desplazó el mensaje a tierras noruegas, lo cual era lo menos indicado.

Turismo en el siglo XIX

Uno de los rasgos interesantes de St Kilda era el turismo que manejaba, ya que se basaba en la obtención de los huevos de las aves marinas del lugar, esto se desarrollaría potencialmente en los años de 1898 y 1899 y tal evento sería descrito por Norman Heathcote. En algunos casos se notaba la ingenuidad de los habitantes al pensar que algunos pobladores que visitaban el lugar tenían mucho dinero a causa del latón pulido que aparentaba una tonalidad dorada, otra de las cosas que usualmente se vendía, eran los Tweed, ya que los turistas les causaba curiosidad dicha especie.

El problema se generó cuando el turismo trajo a los habitantes enfermedades nuevas que mermaron la salud de los mismos, al punto de eliminar a varios de sus habitantes. Entre las enfermedades que más afectaron a estos pobladores estaba la tetanus infantum, que elevó la mortalidad infantil en un 80%, El cnatan na gall, la cual era una tos que persistió en dichos habitantes hasta ser desalojados el lugar. No todo fue tan malo, el turismo abrió las puertas no solo al gaélico escocés, sino también al inglés, por lo que las escuelas mejoraron en la calidad de aprendizaje.

En el año de 1906, sería nuevamente la iglesia quien impulsaría la educación por lo que la calidad de vida de los mismos fue en desarrollo. Del mismo modo, los habitantes aprendieron a mejorar las labores de partería, las cuales habían sido limitadas por Mackay en su tiempo, ocasionando que la tasa de mortalidad infantil emprendiera su caída, al poder tratar el tétanos infantil. La pesca de arrastre se transformó en otro método de conseguir divisas. Desde 1875 se preparó a la población para una migración masiva que se conseguiría años más tarde.

Edimburgo

La ciudad de Edimburgo, representa a la capital de Escocia, que a su vez se encuentra sobre la isla de Gran Bretaña, localizada al sureste de St Kilda. Edimburgo es también, una de las ciudades más importantes del Reino Unido, principalmente por el turismo, ya que se considera la segunda urbe en albergar más temporadistas en un año, con más de 13 millones, solamente Londres la supera. Esta ciudad que alguna vez fue llamada la Atenas del Norte, tanto por su paisaje, como por los exponentes de un florecimiento cultural ilustrado de la misma, destacándose incluso en la arquitectura.

Esta gran ciudad tiene múltiples lugares que puedes llegar a visitar, ya sea en la New Town o la Old Town. En ambos casos, la encontraras avenida muy importantes donde se concentra la gastronomía local, donde se alberga las tiendas más coloridas y principalmente los edificios históricos de la misma. Cabe señalar que este paisaje antiguo y pintoresco, fue el que inspiro a la escritora de la saga Harry Potter para la creación de uno de los espacios más recordados, el Callejón Diagón. Acá los paisajes urbanos, los jardines e incluso su topografía representan un valor cultural.

Entre los espacios que no puedes dejar de visitar al llegar a Edimburgo está el volcán Arthur’s Seat llamado el asiento de Arturo; la colina de Calton Hill; el Castillo de Edimburgo con el cañón de la una, la capilla de Santa Margarita y la Piedra de Scone; las avenidas Royal Mile, la Victoria Street, la Mary King’s Close; el Palacio de Holyrood con diseños barrocos y era la casa de visita de la Reina de Inglaterra; la pintoresca aldea de Dean Village; la Catedral de St Giles; los jardines que separan a la antigua de la nueva ciudad Princes Street Gardens y sobre todo los Pubs.

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